En ruta por los faros de la “Costa da Morte”

En ruta por los faros de la “Costa da Morte”

En la zona más occidental de Europa nos encontramos con la “Costa da Morte”, un litoral de una gran belleza paisajística en la que destacan sus playas, dunas, estuarios, acantilados, ríos, bosques, miradores, castros, dólmenes… en fin, todo un mundo de belleza y sensaciones que va desde Malpica hasta Finisterre, localidades ambas situadas en la provincia de A Coruña.

El nombre de Costa da Morte hace alusión a la gran cantidad de naufragios y catástrofes marinas que a lo largo de los siglos se han producido debido a la bravura de sus temporales, a sus fuertes corrientes y a la peligrosidad de sus acantilados, lo que hace que la orientación de los faros sea indispensable en esta costa para la navegación marítima. Ubicados en lugares de ensueño, con las mejores vistas o memorables salidas y puestas de sol, recorrer la ruta de estos faros es un viaje inolvidable y que nunca defrauda, y para ello nada mejor que realizarlo en una autocaravana. Por ello, si vosotros llegáis a Galicia en tren, avión, barco o autocar, nosotros os recomendamos que os paséis por Car rent Milladoiro, donde encontraréis en régimen de alquiler todo tipo de autocaravanas para poder disfrutar de los encantos de Galicia.

Una vez puestos en camino, comenzamos nuestra ruta de faros Malpica-Finisterre, donde podremos visitar los siguientes:

  • Faro de Punta Nariga. Situado en el cabo del mismo nombre, se accede a este faro que entró en funcionamiento en el año 1988, desde la localidad de Barizo.
  • Faro Punta Roncudo. El nombre de Roncudo proviene del ruido ronco que hace el mar cuando rompe contra los acantilados y es lugar donde habita el famoso percebe del Roncudo, considerado como el mejor de Galicia, ya que su crecimiento necesita aguas muy oxigenadas y con mucho oleaje. Este faro de 11 metros de altura, fue construido en el año 1920.
  • Faro de Laxe. Situado en la punta del Monte da Insua en el año 1920, su estructura es exactamente igual a la del faro Roncudo, un sencillo cilindro recubierto de azulejos blancos. Cerca de este faro se encuentra la escultura de bronce denominada “A Espera” un homenaje a todos los hombres del mar y a sus mujeres, que esperan impacientes su llegada a puerto.
  • Faro de Cabo Vilano. Situado en un lugar privilegiado, este faro inaugurado en 1896 y el primer faro eléctrico de España, vino a sustituir un faro a vapor que venía funcionando desde 1854. Este singular faro que alberga un museo y un centro de interpretación de los naufragios, con su torre octogonal de 25 metros de altura fue declarado de Interés Nacional en 1923.
  • Faro de Muxía. Este faro no impresiona por sí, sino por el lugar donde está situado, en la Punta de la Barca, desde donde se contempla toda la ría y el cercano faro de Cabo Vilano.
  • Faro Touriñán. El faro actual de 11 metros de altura, sustituye a uno anterior inaugurado en 1898, que aprovechó la óptica del viejo faro de Cabo Vilano. Cabe destacar que este primer faro no estaba prevista su construcción, pero debido a los numerosos naufragios acaecidos a finales del siglo XIX, urgió su edificación.
  • Faro Finisterre. Situado en el extremo más occidental del continente y situado en el “Finis Terrae” de Decimo Junio el Bruto (general al frente de las legiones romanas en la conquista de Galicia), es uno de los faros emblemáticos de Europa. Este faro situado a 138 metros sobre el nivel del mar y con 17 m. de altura, fue construido en 1853. A este faro se añadió en 1879 un edificio, conocido como el Semáforo, para dar señales a la marina de guerra, que actualmente está reconvertido en un hotel. En el año 1889, debido a la constante y persistente niebla, se añadió una nueva edificación denominada la Sirena que emitía un sonido grave que se podía escuchar a más de veinticinco millas (46 km).

Galicia y el Xacobeo

Con el inicio del año 2021, un nuevo Año Jacobeo se pone en marcha y el Camino de Santiago aumenta el número de peregrinos. Algunos, tras finalizar su peregrinaje y visitar la tumba del Apóstol Santiago deciden seguir y prolongar su Camino hasta Finisterre, un lugar íntimamente relacionado desde la antigüedad con el Camino de Santiago, donde realizan un antiguo ritual de purificación y renacimiento, en el que queman la ropa y botas utilizadas en el Camino y arrojan sus cenizas al mar, al tiempo que contemplan las infinitas aguas del Atlántico y la más increible puesta de sol.

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