Los embutidos no han notado la crisis

Los embutidos no han notado la crisis

¿Qué estaríais dispuestos a hacer por una buena degustación de embutidos? No hace falta que digamos que esta es una de las grandes preferencias de la gente, y más ahora que tenemos encima la Navidad. Los productos de los que estamos hablando constituyen una de las grandes puntas de lanza de la gastronomía de un país como el nuestro. Por eso, debemos presumir con orgullo de lo que tenemos, porque ese es precisamente uno de los grandes reclamos de la gente que nos visita. Si nos los quitaran de nuestra alimentación habitual, tendríamos la sensación de que algo nos faltaría.

La verdad es que solemos poner poca resistencia a la hora de probar un surtido de embutidos cuando nos lo ponen delante. Pero no es algo que nos deba preocupar, sobre todo por el hecho de que es bastante común que eso ocurra. Los embutidos españoles van sobrados de calidad y ese es uno de los grandes motivos por los que constituyen una de las grandes demandas de los turistas y de las empresas de otros países. No escatimamos en nada que tenga que ver con la calidad de este tipo de productos.

Además de todo lo que os hemos comentado, y como seguramente ya sepáis, somos unos grandes consumidores de jamón. No es para menos. Un artículo publicado en la página web del diario Heraldo indicaba que la neurociencia confirmaba que a los españoles nos llamaba la atención todo lo que tenía que ver con el jamón. Teniendo en cuenta que somos uno de los grandes países productores de este manjar y que tenemos muy a mano todo lo que tiene que ver con el jamón, nos parece lógico que así sea. Por eso, pocos productos pueden tener la importancia en la gastronomía española que tiene el jamón.

En otro artículo, el diario El País informaba de que cada español consume una media de 51 kilos de carne al año. La verdad es que se trata de una cantidad importante y que pone de manifiesto que somos un país al que le gusta todo tipo de carne. Y eso es algo que nos define y que pone a España entre los países más destacados del mundo en este sentido. No cabe la menor duda de que pocos productos de alimentación tienen la capacidad de competir contra cualquier tipo de carne o embutido. La verdad es que nos lo podíamos esperar.

Los embutidos o el jamón han sido, son y seguirán siendo una parte fundamental de nuestra alimentación habitual. Precisamente por eso, su consumo siempre se ha mantenido constante en España y ha sido una de las principales familias de productos en la dieta española. Puede haber crisis, pandemias y demás inesperados acontecimientos, pero la charcutería siempre va a ser idónea para apostar por una alimentación de calidad para nosotros y para los nuestros. Los profesionales de Charcu Redondo nos han indicado que la variación del número de clientes habituales de los que disponen se ha mantenido incluso durante los momentos más complicados de las crisis que nos han ido afectando.

El jamón es el rey 

Si un producto es el que domina en lo que a charcutería se refiere, sin ninguna duda ese es el jamón. Y más ahora que llega un periodo navideño en el que cada casa suele haber uno. Es cierto que productos como el chorizo, el salchichón o el lomo también tienen una importancia bastante grande en un periodo como el que ya tenemos encima, pero no llegan hasta los registros del jamón, que son simplemente espectaculares.

Estamos hablando mucho de la Navidad, pero huelga decir que la categoría de todos los productos de los que estamos hablando hace que sean consumidos también durante cualquier otra época del año. No estamos hablando de alimentos que sean estacionales. Y más aún teniendo en cuenta que a todos y todas nos gusta disponer de productos ricos y de calidad en cualquier momento del año. El jamón, el chorizo, el salchichón y el lomo, que no nos falten. Es uno de los grandes secretos para hacernos felices tanto a nosotros mismos como al resto de los nuestros.

Está claro que una alimentación que nos haga felices no solo puede estar basada en los tipos de productos de los que os estamos hablando, pero lo que también es evidente es el hecho de que constituyen una parte importante (y la más feliz) de la misma. Por eso, esos productos van a seguir proporcionando alegrías a todas aquellas personas que los producen. Porque son indispensables para la gastronomía de este país y para su cultura. Nunca habrá un tipo de productos que les pueda tomar la delantera porque nada está más arraigado que ellos en nuestro día a día.

 

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